Un viaje inolvidable al corazón de la selva


En el mes de julio vivimos una aventura única. Cuando creamos “Colaboradores en acción”, la iniciativa de voluntariado que busca movilizar a nuestra red para implementar las aulas y llevar útiles escolares a las comunidades que más lo necesitan, sabíamos que emprendíamos una importante misión. Lo que no sabíamos era la maravillosa experiencia que estábamos por vivir. 

Llegar a la comunidad de Puerto Prado fue una verdadera travesía por cielo, tierra y agua. Tras tomar un avión a Iquitos viajamos en auto hacia Natura, desde donde tomamos una moto hacia el río Marañón y luego una lancha que nos condujo hacia nuestro destino. Al llegar, un grupo de niños y niñas nos esperaba en la orilla, dándonos la bienvenida a su lugar. Sus caras de alegría y sus manos saludando eran el reflejo de la felicidad que tenía toda la comunidad. Con su compañía, nos dispusimos a caminar hacia la escuela 601584, donde una gran sorpresa nos aguardaba.

Cuando uno imagina una escuela, seguramente piensa en un edificio con varias aulas, un espacio de juego y recreación para los ratos libres, pizarrones, sillas y bancos. La escuela en Puerto Prado, atiende a una población estudiantil de 36 niños y niñas de nivel inicial y primario y está compuesta por un solo salón construido con maderas y chapas en medio de la selva. El patio son sus tierras, un entorno natural lleno de vida, calidez y aprendizaje. Y así nos hicieron sentir con su bienvenida: mujeres, hombres y niños nos recibieron con música, bailes y carteles; toda una comunidad estaba reunida para festejar nuestra llegada. La alegría que nos transmitían era única y la emoción crecía en nosotras cada vez más. 

Entonces comenzó la jornada: realizamos una pequeña tertulia literaria sobre el libro «Nito el Monito», que habla sobre la caza ilegal de animales de la selva y la venta de estos en los mercados de los pueblos. Fue una actividad enriquecedora que capturó la atención de todos por igual. A continuación disfrutamos de un show de teatro con títeres, continuando la historia que habíamos leído. Luego llegó el momento más emotivo, cuando los niños nos presentaron canciones y bailes en su lengua originaria que habían preparado en agradecimiento. Finalmente, realizamos con mucha emoción la entrega de los materiales a la comunidad, compuesta por mobiliario educativo como mesas, sillas, libreros; útiles escolares, material didáctico y juegos educativos: recursos fundamentales para el proceso de enseñanza-aprendizaje, y el desarrollo cognitivo, social y emocional de todos los niños y niñas. Añadido a ello, construimos e implementamos un aula nueva elaborada en madera para los niños de inicial que no contaban con un espacio propio, seguro y propicio para su desarrollo integral. El equipo que visitó Puerto Prado estaba compuesto por miembros de Instituto Natura y nuestra colaboradora voluntaria del área de Tecnología Digital, Ivonne Caballero. Todos trabajamos en conjunto para hacer de esta experiencia algo memorable, no solo para los niños y la comunidad, sino también para nosotros. Tal como dijo Sayra Yupac, Analista de Instituto Natura Perú:

“A veces no somos conscientes de cuánto puede significar una pequeña acción para otras personas, y esta experiencia nos lo demostró de manera maravillosa.”

Esta entrega de materiales fue mucho más que una donación; fue un intercambio que nos recordó la importancia de la educación, la solidaridad y de nuestro trabajo. La alegría y gratitud de la comunidad de Puerto Prado nos acompañarán siempre. Esperamos haber dejado en ellos una pequeña huella de felicidad y apoyo en su camino.

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