Consultoras de Belleza: desarrollo personal, impacto colectivo

El rol de las Consultoras de Belleza se construye en las relaciones del día a día. De esa cercanía surge una red activa y diversa, con capacidad de generar impacto social en los países donde estamos presentes y en sus entornos. Es así que el desarrollo integral de las Consultoras es una de las causas centrales de la Fundación Instituto Natura: fortalecer sus trayectorias personales a través de conocimientos y capacidades también fortalece a sus comunidades.
Esta convicción guía una estrategia que entiende el desarrollo como un proceso amplio, que abarca educación, salud y bienestar, participación ciudadana, equidad e ingresos dignos. No se trata de acciones aisladas, sino de un enfoque integral que busca generar condiciones reales para que cada Consultora pueda ejercer su autonomía, tomar decisiones informadas y proyectar su futuro. En ese marco, a través de la venta de productos de Creer Para Ver y de los Productos Avon con Causa, las Consultoras movilizan estas causas y las convierten en acciones concretas con impacto en los países de la región.
“Trabajar con Consultoras desde una mirada integral implica reconocerlas como protagonistas de su propio desarrollo y del desarrollo de sus comunidades. Cuando se amplían oportunidades en educación, salud y derechos, el impacto trasciende lo individual y se vuelve colectivo”, señala Gabriela Da Prato, Gerente de Instituto Natura Latam.
Educación como punto de partida para la autonomía
El acceso a la educación es uno de los ejes centrales para el desarrollo. Con esa convicción, Fundación Instituto Natura impulsa distintas iniciativas orientadas a ampliar las oportunidades educativas de las Consultoras, desde la finalización de la educación básica —en países como Argentina y Colombia—, hasta el fortalecimiento de competencias clave para la vida cotidiana, como la educación financiera y digital.
En 2025, este compromiso dio un paso significativo con el lanzamiento del Índice de Inclusión Educativa de las Consultoras de Belleza (IIE-CB), una herramienta inédita que permite comprender, con datos concretos, el nivel de desarrollo educativo de la red. El índice evalúa dimensiones como escolaridad formal, lectocomprensión y cálculo, educación financiera y educación digital, ofreciendo una mirada integral sobre fortalezas y desafíos.
El IIE-CB no busca clasificar, sino orientar: es un punto de partida común para diseñar acciones más alineadas con las necesidades reales de las Consultoras, reducir brechas y monitorear los avances de la actuación. Contar con información confiable permite trabajar con una visión a largo plazo y diseñar estrategias basadas en datos, en línea con el compromiso de Natura de mejorar el Índice de Desarrollo Humano de las Consultoras en un 10 % hacia 2030.
Salud, bienestar y derechos: condiciones para una vida digna
El desarrollo integral también implica poder cuidar la propia salud, conocer los derechos y tener una vida libre de violencia. Por eso, las acciones con Consultoras incorporan de manera transversal la concientización sobre salud y bienestar, incluyendo el cuidado de la salud mamaria y la erradicación de la violencia hacia las mujeres.
A través de contenidos, espacios de formación y canales de orientación, se busca que las Consultoras cuenten con información clara para gestionar su bienestar y, al mismo tiempo, ser red de apoyo para otras mujeres de su entorno. Este enfoque reconoce que la salud no es solo un tema individual, sino que requiere también de un sostén colectivo: desde compartir tareas de cuidado para acceder a un control médico, hasta contar con una escucha atenta y una mirada cercana que acompañe para salir de situaciones de violencia. El cuidado, en este sentido, es siempre una construcción compartida.
Datos para transformar, redes para multiplicar impacto
El trabajo con índices —como el IIE-CB y el Índice de Salud y Bienestar— forma parte de una estrategia más amplia de regeneración social, que concibe el desarrollo humano como un proceso colectivo y sostenido en el tiempo. Estas herramientas permiten monitorear avances, identificar desigualdades persistentes y orientar decisiones y planes anuales con una visión clara de largo plazo, siempre en articulación con aliados estratégicos.
“Contar con datos nos permite comprender si estamos avanzando en el sentido buscado e identificar dónde están las oportunidades y los desafíos. No se trata solo de medir, sino de usar esa información para orientar acciones que tengan sentido para el desarrollo integral de la red”, explica Gabriela Da Prato.
La movilización de la red de Consultoras es lo que hace posible este círculo virtuoso de inversión social. A través de la venta de productos de Creer Para Ver y de los Productos Avon con Causa, las Consultoras generan los recursos que financian las distintas causas que impulsa Fundación Instituto Natura. Esa movilización colectiva permite llevar adelante las causas de Fundación Instituto Natura (Educación, Derechos y Salud de las mujeres, y Desarrollo Integral de las Consultoras de Belleza), además de iniciativas concretas, como la donación de bibliotecas escolares que acercan libros y oportunidades de aprendizaje a niñas, niños y jóvenes en sus comunidades. Creer Para Ver se ha consolidado como la principal marca de productos sociales de América Latina en términos de recaudación y como una de las mayores redes que invierten de manera sostenida en educación en la región.
Una causa que mira al futuro
Trabajar por el desarrollo integral de las Consultoras es reconocer un proceso que se despliega en varios niveles. A medida que ellas se forman, amplían sus oportunidades y fortalecen sus trayectorias personales, ese crecimiento empieza a reflejarse también en sus entornos más cercanos. Con el tiempo, ese impacto se multiplica y alcanza a las comunidades donde viven y trabajan. Al mismo tiempo, a través de la venta de productos con causa, las Consultoras impulsan iniciativas que fortalecen la educación, la salud y los derechos de miles de personas en distintos países de la región.
El desarrollo personal, la acción colectiva y la movilización de una red comprometida forman parte de un mismo propósito: generar condiciones para que más mujeres puedan construir sus proyectos de vida y, desde allí, contribuir a sociedades más justas, equitativas y con mayores oportunidades para todas.
