Los otros 364 días


Hay un día del año en que la conversación se vuelve imposible de ignorar. La calle se llena de pañuelos, carteles, madres, hijas, amigas y personas que quizá no participan el resto del año, pero ese día sí. Y que ese día exista sigue siendo importante. Porque durante mucho tiempo la violencia contra las mujeres se vivió en silencio. Se escondía detrás de frases como “son problemas de pareja”, “asuntos de familia” o “cosas que pasan puertas adentro”. El 3 de junio ayudó a romper parte de ese silencio. Ayudó a ponerle nombre a muchas experiencias que antes no se hablaban en público.

Pero después de la marcha, después de las consignas y de las publicaciones en redes, existen los otros 364 días. Y es ahí donde realmente se pone a prueba cuánto hemos avanzado.

Un martes cualquiera, a las tres de la tarde, una mujer decide pedir ayuda. Tal vez no marchó ayer ni va a marchar mañana, pero hoy necesita encontrar una salida. Y lo que ocurra después importa. Importa si alguien la escucha sin cuestionarla. Importa si sabe dónde pedir ayuda. Importa si encuentra información clara. Importa si el sistema está preparado para acompañarla o si tiene que repetir su historia una y otra vez para ser creída. Eso también es parte de la conversación sobre violencia. Y sucede todos los días.

En México, 9 de cada 10 mujeres han vivido, al menos alguna vez, situaciones de violencia por su condición de género, según el Índice de Concientización sobre la Violencia hacia las Mujeres 2025, realizado por Fundación Instituto Natura y Avon. Sin embargo, el 50% no conoce ningún servicio de denuncia y apoyo a mujeres en situación de violencia. Entre quienes no saben dónde pedir ayuda, quienes no encuentran acompañamiento y quienes nunca llegan a denunciar, hay una parte del problema que permanece fuera de la conversación pública. Y ese silencio también pesa todos los días.

Llamarla por su nombre: las palabras importan

Durante muchos años se habló de ‘crimen pasional’. La expresión parecía explicar la violencia a partir de emociones individuales —celos, impulsos, arrebatos— y terminaba ocultando algo más amplio. Nombrar hoy el feminicidio implica cambiar el foco: ya no se trata de mirar un hecho aislado, sino de reconocer una violencia que tiene raíces sociales, culturales y estructurales.

Lo mismo pasa en frases mucho más cotidianas. “Tenían problemas de pareja” suena a algo privado, que no nos involucra. “Había violencia” nombra otra cosa. “¿Por qué no se fue antes?” presupone que irse era una decisión simple y disponible. Ignora las barreras económicas, emocionales y sociales que muchas mujeres enfrentan para salir de una situación de violencia.

Las palabras no son neutrales. También construyen la manera en que una sociedad entiende un problema, responde frente a él y acompaña —o no— a quienes lo atraviesan. Y esa forma de nombrar después se traduce en conversaciones familiares, respuestas institucionales, decisiones judiciales y políticas públicas.

La conversación no se cierra al día siguiente

Las movilizaciones y las efemérides han sido fundamentales para visibilizar la violencia y abrir espacio a conversaciones que durante décadas fueron minimizadas o ignoradas. Sin esos momentos colectivos, probablemente hoy seguiríamos nombrando muchas violencias de otra manera o ni siquiera las nombraríamos.

El gran desafío es sostener esa conversación el resto del año. Que no aparezca únicamente cuando hay una fecha conmemorativa o un caso que ocupa los titulares. Que siga teniendo lugar en los medios, en las instituciones, en las escuelas, en las familias y en las conversaciones cotidianas. Y parte de esa construcción está en prestar atención a cómo hablamos sobre la violencia, cómo la nombramos. Porque las palabras que usamos no son neutrales: también construyen sentido, delimitan responsabilidades y definen qué historias se vuelven visibles y cuáles quedan afuera.

“Llámala por su nombre” es mucho más que una consigna. Es un ejercicio, una forma de construir una conversación. Podemos —y debemos— mantenerla los 365 días del año.

Derechos de las mujeres, Llamala por su Nombre, Violencia de género, Violencia hacia las mujeres

Accessibility features