El Índice de Concientización sobre la Violencia hacia las Mujeres muestra que la violencia de género sigue siendo naturalizada e invisibilizada en la vida cotidiana. El estudio analiza los niveles de conocimiento, actitud y percepción de la población frente a las distintas formas de violencia de género. Sus resultados permiten identificar barreras para reconocer situaciones de violencia y acceder a información y redes de apoyo.

Los datos muestran que muchas situaciones de violencia todavía no son reconocidas como tales, incluso por mujeres que las atravesaron.

La nueva marca social de Avon apoya la campaña Somos más que la violencia, destinando el 100% de sus ganancias a iniciativas que forman parte de la causa de Derechos y Salud de las Mujeres de Fundación Instituto Natura, tanto para poner fin a la violencia contra las mujeres como para promover el cuidado de la salud mamaria.

Avon Por Ellas es la marca social de Avon que une belleza y practicidad con un propósito mayor: contribuir a transformar la vida de miles de mujeres.

Cada compra contribuye a ampliar el alcance de estas iniciativas, promoviendo el acceso a información y herramientas para reconocer las distintas formas de violencia, conocer los derechos y encontrar redes de apoyo.

Porque contar con información y acompañamiento también es fundamental para tomar decisiones más seguras y ejercer nuestros derechos.

Porque somos muchas personas juntas. Y juntas hacemos más. Porque poner fin a la violencia contra las mujeres es un compromiso colectivo.

Muchas veces, la violencia se disfraza de cuidado, celos, control, broma o protección, pero reconocer sus diferentes formas es importante para actuar antes de que se vuelva aún más grave.

Si te hace sentir miedo, te incomoda o te lastima, es una señal importante de que puedes estar viviendo una situación de violencia física, sexual, psicológica, simbólica, patrimonial o vicaria.

Retener, destruir o controlar los bienes, documentos o recursos de una mujer también es violencia.

Denunciar puede ser un paso importante, pero nadie debería tener que hacerlo sola. Conocer los caminos de apoyo puede dar más seguridad para encontrar orientación, protección y acompañamiento cuando más se necesita.

No siempre es fácil reconocer cuando una persona está viviendo una situación de violencia. Pero pequeños gestos pueden hacer una gran diferencia:

No hace falta tener todas las respuestas. Muchas veces, escuchar con atención, acompañar y hacerle sentir a alguien que puede contar contigo ya es una forma muy valiosa de ayudar.

Poner fin a la violencia contra las mujeres es una responsabilidad colectiva que requiere un compromiso activo de los hombres.
Ser parte de la solución implica reconocer conductas que refuerzan la violencia y no permanecer indiferente cuando ocurre.

Escucha y acompaña
Cuando una mujer comparte una situación de violencia, escúchala con respeto. No minimices lo que siente ni pongas en duda su experiencia.

Llama a la violencia por su nombre
El control no es cuidado. Los celos no son una prueba de amor. La humillación no es una broma.

Reconoce las conductas violentas
Los comentarios machistas, las bromas ofensivas, las intimidaciones y las agresiones no son algo normal ni aceptable.

Promueve vínculos basados en el respeto
Las conversaciones con amigos, familiares y compañeros también pueden generar cambios. Cuestionar actitudes violentas y no justificar comportamientos abusivos marca una diferencia.

Actúa frente a la violencia
Cuando la violencia se celebra o se ignora, se fortalece. El silencio también tiene consecuencias.

SER ALIADO ES ACTUAR.

Descubre las respuestas a las preguntas más comunes para poder acompañar y llamar la violencia por su nombre.

¿Qué es violencia contra las mujeres?

Según la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer (CEDAW 1993. ART1):  por «violencia contra la mujer» se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.

Violencia económica.
Consiste en lograr o intentar conseguir la dependencia financiera de otra persona, manteniendo para ello un control total sobre sus recursos financieros, impidiéndole acceder a ellos y prohibiéndole trabajar o asistir a la escuela.

Violencia psicológica o emocional.
Consiste en toda acción, omisión o patrón de conducta dirigido a perturbar, degradar, amenazar o controlar la conducta, el comportamiento, las creencias o las decisiones de una mujer, mediante la humillación, intimidación, aislamiento o cualquier otro medio que afecte su estabilidad psicológica o emocional.

Violencia física.
Consiste en causar o intentar causar daño a una pareja mediante golpes, patadas, quemaduras, jalones, pellizcos, empujones, bofetadas, tirones de cabello, mordidas, negándole atención médica o forzándola a consumir alcohol o drogas, así como cualquier otro tipo de fuerza física. También puede incluir daños a la propiedad.

Violencia sexual.
Conlleva obligar a una pareja a participar en un acto sexual sin su consentimiento.

Violencia moral.
Se manifiesta a través de mensajes, valores, símbolos, íconos, imágenes, signos e imposiciones sociales, económicas, políticas, culturales y religiosas que transmiten, reproducen y refuerzan estereotipos y roles de género, así como relaciones de dominación, exclusión, desigualdad y discriminación, que contribuyen a naturalizar la subordinación de las mujeres

Violencia simbólica.
Ocurre cuando mensajes, imágenes, comentarios o representaciones refuerzan prejuicios, estereotipos o desigualdades, haciendo que ciertas formas de discriminación parezcan normales o aceptables.

Violencia vicaria.
Ocurre cuando una persona busca hacer sufrir a una mujer a través de quienes más quiere o de aquello que es importante para ella. Puede manifestarse utilizando a sus hijos e hijas para generar miedo, culpa, dolor o mantener el control sobre su vida. También puede incluir amenazas de separarla de ellos, ponerlos en su contra, dañar o amenazar a una mascota, o exponer a niños, niñas y adolescentes a situaciones de riesgo con el objetivo de provocar sufrimiento, miedo o desesperación.

¿En qué contextos ocurre la violencia?

Violencia doméstica
Es la violencia ejercida contra las mujeres por parte de un integrante del grupo familiar, sin importar el lugar donde ocurra, y que afecte su dignidad, bienestar, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, así como su libertad, incluida la libertad reproductiva, y su derecho al pleno desarrollo. Se entiende por grupo familiar aquel formado por vínculos de parentesco, ya sea por consanguinidad o afinidad, por matrimonio, uniones de hecho, parejas o noviazgos. Se incluyen tanto relaciones vigentes como finalizadas, sin que sea requisito la convivencia.

Violencia institucional
Es aquella realizada por las/los funcionarias/os, profesionales, personal y agentes pertenecientes a cualquier órgano, ente, institución pública, partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales, deportivas y de la sociedad civil que tenga como fin retardar, obstaculizar o impedir que las mujeres tengan acceso a las políticas públicas y actividades, y así también y accedan a sus derechos.

Violencia laboral
Es aquella que discrimina a las mujeres en los espacios de trabajo, tanto públicos como privados, y que limita su acceso al empleo, la contratación, el ascenso, la estabilidad o la permanencia en el puesto. Incluye la exigencia de requisitos relacionados con el estado civil, la maternidad, la edad, la apariencia física o pruebas de embarazo, así como la vulneración del derecho a recibir igual remuneración por igual tarea o función. También abarca el hostigamiento psicológico ejercido de forma sistemática contra una trabajadora con el objetivo de excluirla del ámbito laboral.

Violencia contra la libertad reproductiva
Es aquella que vulnera el derecho de las mujeres a decidir de forma libre y responsable sobre el uso de métodos anticonceptivos, el número de embarazos o el intervalo entre nacimientos. Puede ser ejercida tanto por la pareja como por personal médico o de salud.

Violencia obstétrica
Es aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales.

Violencia mediática
Se refiere a las publicaciones y/o difusión de mensajes e imágenes estereotipadas a través de cualquier medio masivo de comunicación, que de manera directa o indirecta promueva la explotación de mujeres o sus imágenes, injurie, difame, discrimine, deshonre, humille o atente contra la dignidad de las mujeres, como así también la utilización de mujeres, adolescentes y niñas en mensajes e imágenes pornográficas, legitimando la desigualdad de trato o construya patrones socioculturales reproductores de la desigualdad o generadores de violencia contra las mujeres.

¿Cómo saber si estás en una relación abusiva?

Es importante reconocer que la violencia aparece de a poco, muchas veces disfrazada de amor, protección o cuidado. No te sientas culpable si te cuesta identificar las señales. Estas son algunas de las formas en las que la violencia se puede manifestar en las relaciones

Control excesivo:
Tu pareja toma decisiones por ti, controla tu dinero, revisa tus cosas, siente celos constantemente o quiere saber dónde estás todo el tiempo.

Falta de respeto y humillaciones:
Te critica todo el tiempo, se burla de ti, minimiza tus logros, menosprecia tu trabajo o te hace sentir inferior.

Aislamiento:
Te aleja de tu familia, amistades o redes de apoyo, haciendo que dependas cada vez más de la relación.

Miedo o incomodidad:
Sientes ansiedad, angustia o miedo al estar con esa persona, incluso si no hay agresiones físicas evidentes.

¿Se puede sufrir violencia sin golpes?

Sí. Muchas mujeres atraviesan situaciones de violencia que no dejan marcas visibles, pero que duelen igual o más. La violencia puede ser silenciosa, sutil y aún así dejar heridas profundas. Toda forma de violencia debe ser reconocida para ser nombrada. Si sientes miedo, inseguridad, incomodidad o te provoca dolor, sí, es violencia. No estás sola.

¿Puedo hacer una denuncia aunque no tenga pruebas?

Sí. No necesitas presentar pruebas para denunciar. Tu palabra es válida y suficiente. Recomendamos que realices este proceso acompañada de una persona de confianza o de organizaciones especializadas.

¿Cómo ayudar a una mujer en situación de violencia?

El primer paso es escuchar sin juzgar. Cree en lo que te cuenta, brindale apoyo emocional y comparte información según lo que necesite. Es importante no mirar para otro lado, tener paciencia y comprender que salir de una situación de violencia requiere apoyo.

¿Los hombres pueden ser parte?

Sí. Los hombres deben asumir su rol en la transformación. Ser aliados implica mucho más que no ejercer violencia: es comprometerse activamente, cuestionar privilegios, hablar con otros hombres y priorizar el respeto en todos los espacios.

¿Qué hacer si una amiga te cuenta que vive un tipo de violencia?

Escucha con empatía. No la juzgues ni la apures. Cada proceso es personal.
Acompáñala. Hazla sentir segura, compártele los canales de ayuda, y si es necesario, ofrécele asistencia práctica. Tu presencia puede ser clave para que ella se anime a dar el siguiente paso.

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