8M: cuando las condiciones no son las mismas

Cada 8 de marzo vuelve una conversación que sigue siendo necesaria. Hablamos de igualdad, de avances y de derechos conquistados. Pero también de las brechas que persisten y que todavía influyen en cómo se desarrollan las trayectorias de las mujeres, especialmente en el mundo del trabajo.
En distintos países de la región, los datos muestran que esas diferencias no son casos aislados. En Argentina, las mujeres ganan en promedio un 26% menos que los hombres, incluso en actividades comparables. En Colombia, solo el 48% de las mujeres en edad laboral está empleada, frente al 74% de los hombres, una brecha de 26 puntos en el acceso al trabajo. En Chile, casi 3 de cada 10 mujeres afirma haber sido impedida de estudiar o trabajar en algún momento de su vida, mientras que en México el 67% siente que sus ideas no son tomadas en cuenta en los espacios donde participa. Y en Perú, el 69% señala que sus opiniones no siempre tienen el mismo peso en la toma de decisiones.
Estos datos ayudan a dimensionar una realidad que atraviesan millones de mujeres en la región. Las trayectorias laborales no se desarrollan en las mismas condiciones: las responsabilidades de cuidado siguen recayendo de manera desproporcionada sobre las mujeres, persisten brechas salariales y todavía existen obstáculos invisibles para acceder a posiciones de liderazgo. En ese contexto, el acceso al empleo, las oportunidades de crecimiento profesional y la participación en los espacios donde se toman decisiones continúan distribuyéndose de manera desigual.
Pero estas brechas no están aisladas. Forman parte de un entramado más amplio de desigualdades que también incluye distintas formas de violencia hacia las mujeres, presentes tanto en la vida social como en el ámbito laboral. El Índice de Concientización sobre la Violencia contra las Mujeres, impulsado por Avon y Fundación Instituto Natura en 2025, muestra que una parte importante de estas experiencias no siempre se reconoce como violencia. Cuando ciertas situaciones se naturalizan, se vuelven más difíciles de nombrar, cuestionar y transformar.
Por eso, contar con información confiable y poner estos datos en conversación es un paso necesario para avanzar. Medir la concientización permite entender cómo percibimos la violencia, qué formas siguen invisibilizadas y qué tan preparados estamos como sociedad para enfrentarla.
En este contexto, desde Fundación Instituto Natura impulsamos la campaña MISMO, una invitación a mirar con honestidad las condiciones en las que se desarrollan hoy las trayectorias de las mujeres. La pregunta es simple, pero necesaria: ¿qué significa hablar de igualdad cuando las condiciones reales siguen siendo tan dispares?
Decir que queremos “lo mismo” implica algo más que afirmar derechos en abstracto. Significa revisar cómo se distribuyen las oportunidades, el reconocimiento y el poder de decisión. Significa preguntarnos qué dinámicas estamos dando por sentadas en nuestros espacios de trabajo, en nuestras organizaciones y en nuestra vida cotidiana.
Transformar ese “menos” en MISMO requiere reconocer las diferencias, compensarlas y asumir que la equidad no se produce sola. Se construye con decisiones concretas, con políticas que se sostienen en el tiempo y con entornos donde las oportunidades y la voz de las mujeres tengan el mismo valor.
Te invitamos a ver el video de la campaña en este enlace y a seguir ampliando esta conversación.
