Nombrar la violencia para desarmarla: un compromiso que se sostiene todo el año

La violencia hacia las mujeres no siempre se reconoce como tal. Muchas veces aparece en gestos sutiles, en comentarios cotidianos o en dinámicas que incomodan. Por eso, los 16 Días de Activismo —que se desarrollan entre el 25 de noviembre al 10 de diciembre— ofrecen un impulso para amplificar conversaciones que deben sostenerse todo el año. En 2025, ese esfuerzo tomó nueva fuerza con la campaña regional “Sí, es violencia. Llámala por su nombre” y con la presentación del Índice de Concientización sobre la Violencia hacia las Mujeres, dos iniciativas que invitan a abrir preguntas urgentes sobre aquello que aún se normaliza.
Nombrar no es solo un gesto simbólico: es una forma de romper la naturalización. “Ponerle nombre a la violencia es desarmar sus mecanismos”, reflexiona Silvia Ojeda, Gerente de Fundación Instituto Natura México. Y agrega: “Cuando la violencia se vuelve visible para quienes la viven y para quienes acompañan, empiezan a aparecer caminos de acción”.




Cuando los datos se encuentran con la vida cotidiana
La presentación del Índice de Concientización en Argentina, Chile, Colombia, México y Perú permitió observar un patrón compartido en la región: la mayoría de las mujeres ha vivido alguna forma de violencia, pero muchas no la identifican, y una parte importante de la población no sabe cómo intervenir o acompañar. Esa brecha entre experiencia y reconocimiento es uno de los desafíos centrales para avanzar hacia sociedades más seguras.
En Perú, esta reflexión tomó forma en el espacio público: la Línea 1 del Metro de Lima. Allí, en medio del ritmo habitual de la estación del tren, muchas personas se detuvieron a escuchar, preguntar y compartir experiencias vinculadas a la violencia cotidiana. “Cuando llevamos la conversación a la vida diaria, las personas empiezan a preguntarse por situaciones que antes naturalizaban”, señala Jaira Alencastre, Gerente de Fundación Instituto Natura Perú, y agrega: “es en ese cruce entre lo cotidiano y lo informativo donde comienza la transformación”.
En México, la reflexión también salió al espacio público a través del Túnel Itinerante “Mujeres en México: la igualdad es posible”, desarrollado junto al Museo Memoria y Tolerancia y el Municipio de Celaya. La instalación invitó a recorrer distintas escenas que muestran cómo la violencia aparece en la vida cotidiana y qué recursos existen para buscar ayuda. El recorrido permitió mirar con otros ojos una problemática cercana y reforzar una convicción central para Fundación Instituto Natura: que acercar información de manera clara y accesible es clave para que más comunidades puedan identificar situaciones de riesgo y actuar a tiempo.



Conversaciones que se sostienen más allá de noviembre
A través de materiales de concientización, diálogos en distintos territorios y acciones comunitarias, la campaña regional “Sí, es violencia. Llámala por su nombre” buscó interpelar esas violencias “invisibles” que se presentan disfrazadas de amor, cuidado o preocupación. Fue un recordatorio de que la violencia no siempre es un golpe o una agresión explícita: también son comentarios que hieren, controles que limitan, decisiones que silencian.
Ese mensaje tomó formas distintas en cada país, pero siempre con un mismo objetivo: sostener la conversación más allá de noviembre. En Argentina, la presentación del Índice reunió a referentes de organizaciones sociales y especialistas que analizaron las formas de violencia que persisten y la necesidad de ponerlas en palabras. En Colombia, el lanzamiento abrió conversaciones con organizaciones aliadas, medios de opinión reconocidos a nivel nacional, especialistas, destacando el valor de contar con datos claros para orientar decisiones y fortalecer respuestas institucionales. En Chile, la presentación convocó a autoridades, organizaciones y equipos técnicos en torno a un mismo desafío: comprender cómo se reconocen las distintas formas de violencia para avanzar hacia entornos más seguros y equitativos. La participación de Charlotte Pertier, Coordinadora Nacional de Articulación de Respuesta Estatal para la Violencia de Género del Ministerio de la Mujer de Chile, reforzó la importancia de articular información, política pública y acción estatal frente a esta problemática.
Con sus particularidades, todos estos procesos coinciden en algo: la conciencia se construye colectivamente con continuidad. Escuchar, ofrecer información accesible, tejer redes de apoyo y promover políticas sostenidas son acciones que requieren tiempo y compromiso. Noviembre amplifica, pero el trabajo empieza mucho antes y continúa cada día.
El desafío de sostener la conversación
Las acciones de este año dejaron una certeza compartida en toda la región: la violencia no se erradica en soledad. Requiere información confiable, espacios de diálogo, políticas públicas sostenidas y comunidades que acompañen. Y, sobre todo, exige algo que parece simple pero no lo es: animarse a nombrar lo que permanece oculto o normalizado.
Nombrar la violencia es un acto de conciencia y, al mismo tiempo, una herramienta de transformación. 2025 nos deja el desafío —y la responsabilidad— de seguir construyendo sociedades más informadas, más empáticas y más seguras para todas.
